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¿Cuál es tu miedo raíz? Tal vez creés que tiene que ver con alguna experiencia externa que te causa inseguridad o que está por fuera de tus límites de comodidad. Puede ser hablar en público, iniciar o terminar una relación, tener tu propio emprendimiento, hacer un deporte de riesgo, viajar solo. En realidad, no le tenés miedo a algo externo, aunque lo veas proyectado en una determinada situación o persona. Lo que se interpone con tu verdadera libertad y te impide trascender todas tus limitaciones es el miedo al compromiso. Tu sistema de pensamientos perdura porque defendés creencias relativas. Estás identificado con la dualidad y le tenés miedo a la Unidad.

El falso bienestar se crea cuando definís tu vida en comparación con tu pasado o con tu entorno. Dado que la vida es evolutiva por naturaleza, siempre vas a percibir que estás mejor que antes. Sin embargo, estar mejor que en el pasado no significa estar bien. Es sólo una ilusión de mejora. No podés definir tu estado de dicha y plenitud comparativamente porque comparar implica contrastar dos opciones cuando, en realidad, sólo existe una.

Tu dicha no puede estar condicionada. Si solamente sos feliz en determinadas situaciones o cuando estás rodeado de ciertas personas, tu felicidad no es verdadera. La Unidad te invita a reconectarte con la dicha inmutable, permanente, la que no puede ser alterada porque no está sujeta a condiciones.

La mayoría de las terapias actuales asiste a las personas para mejorar sus vidas en relación con un pasado más limitado. Por lo tanto, perciben logros y tienen una sensación de éxito. Es una trampa del ego, que mejora tu personalidad pero no te libera de ella. Mientras hagas cambios relativos vas a sentir insatisfacción. Vas a poder compensarla momentáneamente, pero no resolverla. Para contrarrestar tu malestar vas a necesitar acumular logros constantemente y seguramente confundas la adrenalina que te generan esos cambios relativos con el despertar de tu energía vital, es decir vas a sentir que estás siendo reenergizado y a usar tu excitación momentánea para trazarte nuevas metas. Tu ego se vuelve espiritual; te entretiene y te hace creer que te estás liberando, pero no te deja tocar tu punto de transformación.

En la transición de lo relativo a lo absoluto se despierta el miedo al compromiso: a experimentar Unidad. Muchas personas dejan de expandir conciencia porque creen que eso activa sus miedos más profundos y no quieren iluminarlos. La mente les hace creer que si se detienen o dejan de enfocarse en su autorrealización todo va a volver a la normalidad y los miedos se van a desvanecer. Asocian el miedo con el cambio, en vez de tomar responsabilidad por el hecho de que la raíz del miedo está en su interior. No se debe a un factor externo.

No le tenés miedo a algo. Tenés miedo. Si dejás de proyectarlo y de justificarlo, podés encontrarte cara a cara con él. En vez de intentar calmarlo o anestesiarlo podés aceptarlo; podés dejar de darlo por sentado como si fuera algo natural e inevitable y elegir liberarte de él. Para sentir dicha permanente tenés que estar dispuesto a trascender el miedo. La negación no lo hace desaparecer, lo magnifica.

Quienes están listos para liberarse, eligen iluminar Todo. No podés negociar tu camino hacia tu liberación basado en tus apegos y comodidades. Mientras tengas dudas y te sientas debilitado, el miedo te quita seguridad y no podés despertar tu esencia libre si estás desempoderado. Liberarte implica dejar de creer en tus limitaciones y reclamar tu Poder Divino.

¿Cómo hace el ego para defenderse de lo absoluto? Valida el sistema de creencias colectivo que está basado en la falta y en valores efímeros. Por ejemplo, justifica que todos los caminos son válidos, que todos tienen derecho a hacer su propia experiencia, que no hay una sola manera de ser feliz, que ser libre implica expresarse como cada uno quiere, que la vida no es profunda y que no es necesario iluminar todo para encontrar plenitud. Son todas excusas que defienden una falsa sensación de democracia: el libertinaje del ego. Ser libre no es expresar tu voluntad egóica impunemente. Al creer en esas excusas te puede parecer que sos dueño de tus decisiones y que usar tu libre albedrío implica validar cualquier comportamiento o acción. Lo único que vas a lograr es ser rebelde, tener razón acerca de algo inválido y, eventualmente, desilusionarte. Inevitablemente vas a romper esa ilusión para encontrar liberación.

El compromiso solamente atemoriza al ego, que no quiere soltar ningún apego y quiere confirmar que existen múltiples voluntades. Sólo el ego está fragmentado y, por lo tanto, adopta la forma de miles de pensamientos encontrados. La Unidad sintetiza. Vuelve Todo al Uno.