Clarificar tus intenciones diarias es un ejercicio de conciencia que te ayuda a conocer las Intenciones de Dios para vos, es decir revelar tu plan de vida más elevado. Estas intenciones te conectan con un estado de abundancia y de bienestar que tu mente no puede concebir. Dios conoce esas intenciones, quien no las tiene presentes sos vos. Al conectarte con ellas a diario (y escribirlas) podés tener más claridad acerca de lo que aún permanece oculto. Conocerlas es unificarte con la Voluntad Divina. Cada Intención Divina que aceptás como propia es un paso que te acerca a tu Destino Sagrado.
 
Clarificar tus intenciones es un entrenamiento de responsabilidad ya que te conduce a usar tu libre albedrío en favor de la Sabiduría Superior y soltar las metas del ego, que sólo buscan gratificación personal y aprobación social para llenar el vacío creado por una falsa sensación de necesidad y miedo.
 
Si tenés la percepción de que algo que intencionaste no ocurrió es simplemente porque ya formulaste una expectativa acerca del resultado deseado. No estás realmente abriéndote a recibir una visión creativa sino queriendo confirmar el sistema de creencias con el que estás identificado. Querés tener razón en vez de conectarte con una solución evolutiva. De este modo, no hay lugar para que el Amor-Verdad pueda mostrarte una perspectiva nueva.
 
Otro aspecto para tener en cuenta es la Sincronización Divina. Cuando una intención no ocurre de acuerdo con lo esperado (por la mente) es porque la conciencia te da más tiempo (a tu pedido) para resolver todo aquello que no está alineado con esa posibilidad. Para que una visión se pueda realizar, tenés que estar en coherencia interna y en completa armonía con esa intención. De lo contrario, la abundancia de la conciencia te otorga tiempo lineal para vaciarte de programaciones limitantes y de miedos inconscientes que reaccionan ante esa oportunidad de expansión.
 
Por último, recordá que Intencionar no es lo mismo que Pedir. La intención proviene del corazón, de la certeza de que aquello que anhelás es realizable y de la aceptación de una mirada superior mientras que el pedido proviene de la mente que percibe falta y carencia.
 
El Maestro intenciona, la víctima pide.