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Tu vida tiene un propósito que sólo podés revelar cuando abrís tu corazón. La mente tiene metas humanas, limitadas por tu identidad física y por los alcances de lo que creés que es posible realizar de acuerdo al condicionamiento que recibiste.

Tu plan de vida refleja tu potencial divino; abarca todo lo que viniste a experimentar en el plano terrenal. Implica que recuerdes quien sos en realidad y qué es lo que viniste a contribuir a tu propia expansión y a la elevación de la Humanidad y el Planeta. Comprende tu visión más elevada, que es la que te inspira a remover los velos de ilusión que te separan de tu Gran Destino.

Un plan de vida contiene todas las enseñanzas y desafíos que vas a transitar durante tu encarnación y dura, literalmente, toda tu vida. Orienta el uso de tu energía vital para animarte a concretar ese gran sueño humanitario que deja huellas de Luz. Es un contrato divino junto con el que se te otorga la extensión de una vida para llevar a cabo dicha misión. Esa es la riqueza de tu tránsito por el planeta; honrar cada instante vital para Servir de acuerdo con las Leyes Universales. Es un camino de Amor-Verdad que te lleva de regreso a la inmensidad de tu Ser.

Tu propósito superior se revela gradualmente porque si lo recordaras en un instante lo resistirías; lo creerías imposible de concretar. Sabiamente, se despliega a medida que completás los pasos iniciales, que te preparan para ganar confianza y seguridad en tu propia capacidad de autorrealización. El plan para tu vida es que recuerdes tu grandeza, ¿y qué manera más directa de hacerlo que convirtiéndote en las acciones del amor?

Tu misión (material) es el aspecto concreto de tu visión (energética). Es la forma que adopta tu potencial encarnado. Para revelarlo, da el primer paso. No pretendas conocer los grandes misterios inmediatamente porque, de todos modos, no podrías integrarlos. Tu misión comienza con el primer paso de aceptación en el que te reconectás con la sabiduría universal para que te guíe y te revele las señales que le dan dirección a tu rumbo evolutivo. Esta guía divina se comunica en forma de sincronicidades.

Tu personalidad no puede cumplir con el plan de vida trazado por tu conciencia superior y este es el motivo por el cual vas a experimentar un despertar espiritual antes de embarcarte en este camino de iluminación. Tu espíritu guarda el registro de todo lo que elegiste realizar al encarnar y si no se enciende, la mente te desvía por los caminos ‘normales’, aquellos en los que silenciás tus anhelos, apagás tu conexión sutil y olvidás tu rol existencial.

Conectate con tu corazón y pedí recordar lo que sea relevante para despertar tu poder interior, disolver los miedos iniciales que te impiden elevar tu vida y dar tus primeros pasos sagrados. Todo Gran destino comienza con una Gran Decisión: la de responder a un llamado profundo a cumplir con el compromiso que asumiste al disponer de una vida humana-divina para reflejar el potencial de la conciencia en acción.