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La dualidad es el programa mental que te hace sentir separado de tu Fuente (Divinidad). Crea un filtro de percepción que produce esa sensación de distanciamiento y la primera herida inconsciente: el abandono y la soledad.

La Unidad te recuerda, experiencialmente, que estás completo y que esa separación nunca existió. Por lo tanto, tenés conciencia de todas tus cualidades originales y de la perfección de tu existencia. Recuperás tus dones y toda la sabiduría que fuiste activando a lo largo de la eternidad. Dejás de percibirte fragmentado o carente porque podés captar, en cada instante, todos los aspectos multidimensionales de tu Ser. 

La Unidad trae prosperidad porque tu abundancia no tiene que ver con tus posesiones sino con tu estado de conciencia plena. Es tu autorrealización la que despierta un sentimiento profundo de plenitud y gratitud. La dimensión de Unidad borra todos tus programas de carencia -tu percepción de falta, injusticia e imperfección- porque cuando recordás quien sos en realidad reconocés tu configuración divina. Fuiste diseñado para la grandeza y tu ADN está preparado para revelar todo tu potencial (oculto).

El flujo de abundancia que querés experimentar no proviene del esfuerzo, de la hiperactividad o de estrategias lineales que se basan en la supervivencia básica. Por el contrario, se activa vibracionalmente. Cuando tu estado interno es de apreciación y de armonía, todo prospera. Cuando estás proyectando negatividad tu conciencia comprende que querés más experiencias limitantes para poder lamentarte.  El flujo nunca se interrumpe, sino que te brinda la calidad de experiencias que priorizás (consciente e inconscientemente). Recordá que la Conciencia es neutral; siempre te da lo que pedís. A veces tus intenciones son explícitas y otras, se derivan de tus hábitos. Por ejemplo, cuando te quejás constantemente, entiende que querés vivir esa experiencia una y otra vez y te brinda más oportunidades similares hasta que hacés una nueva elección. Sos Fuente de tu realidad y la vida siempre te da más de lo que elegís vivenciar.

Muchos aún asocian la responsabilidad con la preocupación. ¿Cuál es tu motor de evolución? ¿Desde qué conciencia estás realizando tus visiones? Si creés que la preocupación (energía mental mal enfocada) va a generar abundancia, estás apegado a la falta. ¿Cómo puede tu pérdida de energía vital conducirte a la prosperidad? Si este es el caso es porque estás bajo la ilusión de que tu abundancia depende de factores externos. Tu foco está puesto afuera y, de ese modo, perdés poder de realización. La verdad es que tu expansión espiritual-material es impulsada de adentro hacia afuera. Tu motor de transformación es tu inspiración interna. Tiene que ser autogenerada.

Dado que todo se está acelerando, vas a darte cuenta de que tus intenciones se materializan instantáneamente. Tu vibración genera realidad inmediatamente. Cada vez es más evidente nuestra capacidad de materializar y desmaterializar realidades voluntariamente. Por eso tu presencia es vital para comprender lo que ocurre en tu realidad y usarlo para evolucionar. Tus frecuencias de energía sostenidas son las que despliegan una determinada línea de tiempo. Tu foco permanente en la Unidad amplifica tu flujo natural y espontáneo de abundancia.