fbpx

.

¡Brillá! La falsa humildad inhibe tu poder realizador, el autorreconocimiento lo impulsa. Aprendiste, a veces explícita y, en su mayor parte, implícitamente, a no valorar quien sos, lo que equivale a no conocerte profunda y completamente. Te conduce a experimentar un autodesprecio creciente y, entonces, no solo fomentás el desprecio en tu vida, sino que también validás la falta de autenticidad en tus relaciones y sobre todo con vos mismo. El conformismo, la complacencia, la transigencia, el hábito de ¨quedar bien¨ y de cuidar tu imagen social se naturalizan en tus intercambios y se apaga tu luz.

¿Qué creés que te corresponde? ¿Qué te permitís soñar? ¿Qué límites tiene tu vida? ¿Hasta dónde creés poder llegar?

Aprendimos a bajar nuestra propia vara para no afectar a otros. Esto se debe a la ilusión de separación que genera el ego y que resulta en una sensación de distancia con el otro cuando en realidad somos una unidad de conciencia y no estamos separados. Compararse con el otro es compararse con un aspecto de uno mismo.

Para el ego, recibir cumplidos o reconocimiento de cualquier tipo se torna amenazante. Te condiciona para pensar que destacar asusta. Te hace creer que si te conformás pertenecés y que si asumís tu grandeza ponés en evidencia la aparente pequeñez del otro. De este modo, no podés aceptar tu grandeza ni ver la de los demás. Y así, te contraés y te debilitás, proyectando en otros mejores capacidades y  oportunidades. Participamos de un acuerdo tácito, socialmente aceptado, que implica complacer para satisfacer la agenda oculta del ego; tan oculta, que no la detectamos. El reconocimiento auténtico se distorsiona y queda confundido con la adulación o con la envidia encubierta.

La falsa humildad implica un desprecio por la grandeza del Ser.

¿Cómo trascender esta dinámica ancestral para evolucionar como especie?

Activar tu Poder Realizador implica un aprecio por la grandeza del Ser, es decir por tu potencial. Es fundamental volver la mirada hacia vos mismo, en un espacio de intimidad, aprecio y amor absoluto por tu esencia. A mayor reconocimiento, más Poder Realizador. Identificar el mecanismo sutil de la falsa humildad con neutralidad conduce a su disolución orgánica. El Ser no enjuicia esa programación y la deja caer sin resistencia. Reconocer tu propio valor implica reclamar aspectos de tu Ser que de otra manera quedarían escondidos (bajo la falsa modestia) y aceptar toda tu abundancia; la que ya tenías y no podías ver. 

¡Creé en vos y no te censures! La verdadera humildad reside en tu autenticidad. Asumí tu grandeza con naturalidad.